lunes, 20 de abril de 2009

Entrevista a Luiz Inacio "Lula" Da Silva

En una entrevista exclusiva con el presidente de Brasil, Luiz Inácio "Lula" Da Silva", nos cuenta de su desconocida vida antes de la presidencia y cómo enfrenta los principales problemas del su país, como la desigualdad y la concentración de tierras.


Sentado en el sillón favorito de su casa de encuentra Luiz Inácio Da Silva. Con un afectuoso abrazo saluda a los presentes y pide expresamente que lo llamen Lula, sobrenombre común en Brasil para Luis, y que el presidente incorporó a su nombre oficial en 1982.


P: Lula, sabemos que creciste en un ambiente pobre. ¿De que manera influyó eso en tu impulso que no decayó para llegar a la presidencia de Brasil?

L: Fui el ultimo hijo de mi madre, el séptimo. Criar a 7 hijos no es fácil, ni emocional ni económicamente. Menos cuando la figura paterna no está presente. Todo es influyó en que nuestra infancia fuera sacrificada. Comencé a trabajar los siete años como lustrabotas y nunca más me detuve.


P: Y es en eso, en el ambiente laboral cuando comienza algo asi como una "carrera política"?

L: Claro pero lo de la carrera política vino un poco después y por la influencia de uno de mis hermanos. Yo empecé a estudiar para tornero mecánico y fue en ese ambiente cuando fui elegido presidente del sindicato de metalúrgicos.


P: O sea, ¿Usted desde siempre ha querido defender los derechos de los trabajadores?

L: Sí. Yo puedo hablar desde la experiencia y se lo que es trabajar con el sudor en la frente cada día. Y son esos los recuerdos que se me vienen a la cabeza muchas veces al momento de tomar importantes decisiones con respecto a mi país.

P: Luego de tres candidaturas fallidas, ¿qué sintió cuando se enteró de que sería el próximo presidente de Brasil?

L: Era una recompensa. En ese momento vimos cumplidas nuestras metas ciento por ciento, porque era gran reconocimiento a nuestras labores. Por fin, después de tanta corrupción, por fin triunfó la democracia y el el partido (Partido de los Trabajadores) podía ver una luz de esperanza para todas las ganas que tenían de aportar al país.


P: ¿Qué fue lo más complicado al momento de asumir?

L: Lo más complicado fueron dos cosas: Primero, las malas lenguas decían que yo por no tener un título unversitario, no era nadie. Mi trabajo estaba completamente desmerecido por no tener algo con que demostrarlo. De haber podido, hubiese terminado la escuela y hubiese entrado a la Universidad. Sin embargo, hice cosas que también llevaron a que hoy, seis años después, siga siendo el Presidente de Brasil.


P: ¿Qué era lo que más le hacía falta a Brasil cuando tomó el mando?

L: Hacían falta programas sociales que ayudaran a disminuir la gran desigualdad que existía. Hoy Brasil es un país menos desigual que hace cuatro, cinco, seis años atrás. Para eso elaboramos la Beca Familia, que atiende a más de 13 millones de habitantes. Con esto las tasas de pobreza han disminuido en un 11%.


P: ¿Y qué ocurrió con la educación?

L: Quisimos aumentar la alfabetización, con el apoyo económico del gobierno a través de el Fondo de Manutención y Desenvolvimiento de Educación Básica y la beca Programa Universidad para todos.


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